A menudo se suele mencionar el tema de la 'pobreza' en el país, en el ámbito familiar e incluso fuera de éste. Sin embargo, la pobreza a la que se suele referir es aquella relacionada con lo material, los recursos, lo económico, o la falta de ellos. Pero esta no es la única pobreza que existe, y el ignorar o invisibilizar las otras es un gran problema también, que a fin de cuentas solo contribuye a perpetuar la situación de carencias. Pensar sobre el concepto de múltiples pobrezas nos permite reflexionar no solo sobre la pobreza económica, sino también en aquellas que afectan otros ámbitos de las necesidades humanas.
Para la autora Maria Teresa Sirvent, el primer punto crítico es el carácter profundamente regresivo e injusto de este momento histórico en que vivimos, neo-liberal en su economía y neo-conservador en su modelo político. Es, como dice, un retroceso de la historia y la humanidad.
El segundo punto crítico, según Sirvent, son las consecuencias de dicha regresión e injusticia. Se manifiesta como una compleja realidad de pobrezas, la falta de respuesta a varios tipos de necesidades humanas. Necesidades tales como de protección (inseguridad, falta de estabilidad social, violencia, amenaza), académicas, de participación (social o política), y de comprensión (pensamiento crítico, creativo, entendimiento, etc.). Todas estas manifestaciones de violencia y pobreza que generan sensación de desamparo, de miedo, y fomentan el individualismo, la desconfianza, y la sumisión por el temor a ser castigado por protestar. Esto debilita a nuestra sociedad, nos hace débiles y poco unidos a la hora de enfrentarnos, de protestar y participar social y políticamente, de hacernos oír y respetar.
Precisamente, el tercer punto crítico es esa pobreza de entendimiento que nos hace pensar en la realidad, el mundo, la educación. Esa debilidad y fractura que experimenta la sociedad lleva a una visión cerrada, un 'pensamiento único', un cierto modo de ver y pensar la realidad, en lo consciente e inconsciente, que inevitablemente legitima esa realidad y sus defectos como algo de lo que no se puede escapar ni se puede cambiar. No da lugar a alternativas. De este modo, este pensamiento único solo beneficia a algunos, aquellos en el poder, es decir, la clase dominante. Desde palabras, frases repetidas, rumores y miedos... contribuyen a nuestra apatía, nuestra falta de motivación para movilizarnos como sociedad, para participar activamente. El pensamiento único también se expresa en falacias que nos llevan a legitimar las decisiones políticas, económicas y sociales como las únicas posibles. Esta legitimación se apoya en mecanismos que distorsionan nuestra visión de la realidad, desvían el foco del problema, y buscan echar la culpa a otros. Se naturaliza la pobreza, la violencia, el desempleo. Se vuelven 'inevitables' a nuestros ojos.
El pensamiento único es una construcción mental, si, pero tiene anclajes en situaciones reales o materiales no analizadas o analizadas erróneamente a través de interpretaciones que manipulan las conductas y muchas veces alimentan la confrontación entre grupos que deberían unirse para luchar. Al apropiarnos de estos pensamientos, al “hacerlos nuestros” y al actuar en consecuencia estamos legitimando y reproduciendo el orden o desorden actual de las cosas. Así, el poder dominante ha conseguido transformar sus intereses en nuestro sentido común. Esto no es nuevo, pero sí se ha masificado hoy día. La naturalización de estos fenómenos para nuestra mentalidad, agrava la situación que vivimos pues nos lleva a considerar que no hay otra solución, que esto es así y no puede ser de otra manera,
que la pobreza va a seguir existiendo siempre o bien que la participación no sirve y no nos conduce a nada.
El Talón de Aquiles del "pensamiento único
A pesar de todo, al analizar el pensamiento único, se encuentra el valor verdadero de la Educación, es el punto de lucha para los docentes. La debilidad, el 'Talón de Aquiles' del pensamiento único es la negación de un valor esencial del ser humano: la capacidad de problematizar la realidad. Nuestra capacidad para pensar, para criticar, para cuestionar la realidad, de hacer cultura y contracultura.
Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros, los docentes, para luchar contra el pensamiento único? Los docentes debemos estimular el pensamiento creativo, reflexivo, desmitificar las falacias del pensamiento único, alentar la participación social y política en las instituciones (educativas, sociales...). En suma, construir espacios colectivos para objetivar nuestra realidad. Básicamente, se trata de 1- deconstruir (lo que se toma como verdades), 2- construir (espacios y conocimientos), y finalmente 3- asociarnos a ellos, participar y fomentar participación.
Marco Organizador de Aprendizaje
Entre otras cosas, el mismo propone lo siguiente:
- Promover un aprendizaje activo, que fomente la curiosidad, el deseo de aprender.
- Incorporar un enfoque de enseñanza por capacidades y competencias digitales con el fin de desarrollar aprendizaje de saberes prioritarios y aprendizajes interdisciplinarios.
- Vincular las prácticas educativas con el mundo del trabajo y la comunidad.
- Profundizar la planificación institucional como herramienta para organizar el funcionamiento de la escuela.
- Organización y distribución del tiempo y espacio dentro y fuera de la escuela.
Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros, los docentes, para luchar contra el pensamiento único? Los docentes debemos estimular el pensamiento creativo, reflexivo, desmitificar las falacias del pensamiento único, alentar la participación social y política en las instituciones (educativas, sociales...). En suma, construir espacios colectivos para objetivar nuestra realidad. Básicamente, se trata de 1- deconstruir (lo que se toma como verdades), 2- construir (espacios y conocimientos), y finalmente 3- asociarnos a ellos, participar y fomentar participación.
Marco Organizador de Aprendizaje
Entre otras cosas, el mismo propone lo siguiente:
- Promover un aprendizaje activo, que fomente la curiosidad, el deseo de aprender.
- Incorporar un enfoque de enseñanza por capacidades y competencias digitales con el fin de desarrollar aprendizaje de saberes prioritarios y aprendizajes interdisciplinarios.
- Vincular las prácticas educativas con el mundo del trabajo y la comunidad.
- Profundizar la planificación institucional como herramienta para organizar el funcionamiento de la escuela.
- Organización y distribución del tiempo y espacio dentro y fuera de la escuela.
- Propiciar la concentración horaria de los docentes, de modo que beneficie a ambos, alumnos y docentes.
- Formar a docentes y directivos escolares sobre estas propuestas pedagógicas.
Si bien estoy personalmente de acuerdo con algunas de estas propuestas, también hago crítica al enfoque en capacidades y saberes "prioritarios", saberes coordinados (con una visión enciclopedista de separar las temáticas en materias y áreas, como si no fuesen todas parte de una realidad compleja). Hay que pensar en saberes de inclusión, de derechos. A fin de cuentas, es importante para nosotros educadores el cómo formar a nuestros alumnos, en estimular un pensamiento crítico y reflexivo, para poder , desde nuestro lugar, combatir esas falacias implantadas para distorsionar nuestra visión de la realidad y fomentar la participación social y política. De lo contrario, solo contribuiríamos a una pobreza de entendimiento, que a su vez llevará a otras pobrezas de las cuales, cree la sociedad, no se puede salir.
Bibliografía:
- El valor de educar en la sociedad actual y el Talón de Aquiles del pensamiento único. | María Teresa Sirvent.
- Marco de Organización de los Aprendizajes para la Educación Obligatoria Argentina | Secretaría de Innovación y Calidad Educativa | Ministerio de Educación.
Si bien estoy personalmente de acuerdo con algunas de estas propuestas, también hago crítica al enfoque en capacidades y saberes "prioritarios", saberes coordinados (con una visión enciclopedista de separar las temáticas en materias y áreas, como si no fuesen todas parte de una realidad compleja). Hay que pensar en saberes de inclusión, de derechos. A fin de cuentas, es importante para nosotros educadores el cómo formar a nuestros alumnos, en estimular un pensamiento crítico y reflexivo, para poder , desde nuestro lugar, combatir esas falacias implantadas para distorsionar nuestra visión de la realidad y fomentar la participación social y política. De lo contrario, solo contribuiríamos a una pobreza de entendimiento, que a su vez llevará a otras pobrezas de las cuales, cree la sociedad, no se puede salir.
Bibliografía:
- El valor de educar en la sociedad actual y el Talón de Aquiles del pensamiento único. | María Teresa Sirvent.
- Marco de Organización de los Aprendizajes para la Educación Obligatoria Argentina | Secretaría de Innovación y Calidad Educativa | Ministerio de Educación.
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