Tuesday, May 28, 2019

Marco Tulio Cicerón, sobre el Imperio Romano.


Sobre Política, Democracia y Corrupción.


   Política, democracia, corrupción. Son conceptos que normalmente damos por sabidos a partir de cierta edad, y no solemos pensarlos con profundidad. Se los usa en conversaciones cotidianas, al ver las noticias, opinar, comentar, incluso al leer periódicos o escuchar discursos de políticos. Sin embargo, a la hora de definirlos, se hace más difícil de lo que creíamos. Empezando por "política", una palabra muy usada en miles de ámbitos y conversaciones diferentes. Uno puede darle miles de significados distintos, y hasta pueden ser todos ciertos de un modo u otro, pero con una definición tan vasta y poco precisa... no se llega realmente a nada. De igual forma, hablamos de corrupción (incluso aplicándolo fuera del ámbito al que corresponde) y hablamos de democracia (sin entenderla del todo).
   Dice Duessel, al hacer un resumen de "20 Tesis de Política", que ciudadanos somos todos. TODOS. Obreros, empleados, maestros, médicos, etc. Todos miembros de una comunidad política, y por tanto, todos debemos participar en lo que a ella respecta. Por supuesto, en grandes números, participar todos a la vez puede ser algo difícil. Por ello, algunos son representantes y otros escogen a esos representantes. Así, POLÍTICA es más que solo un "campo" que puede ser estudiado; es una actividad además, y no una que solo unos pocos ejercen, sino un "noble oficio de todo ser humano". Dicho oficio se ejerce precisamente en ese campo; por lo tanto, todos como ciudadanos "hacemos política" al participar. Y política es también "ejercer poder". Pero... ¿qué poder? Según algunos, poder es dominación, es una voluntad impuesta sobre otros. Pero esa definición tan negativa lleva, inevitablemente, a la corrupción; el Estado se cree sede del poder y lo ejerce para su beneficio. No es así realmente; el Estado debe ejercer poder en nombre del pueblo mismo, de aquellos que lo escogieron como sus representantes. Es un poder delegado, obedencial, y por eso mismo, es el Pueblo quien es la verdadera sede del poder.
   Ahora, si bien todos debemos participar y 'hacer política', como dije antes se dificultaría llegar a un verdadero "consenso" debido a la enorme cantidad de personas que conforman una comunidad política. DEMOCRACIA es entonces un sistema por el cual se busca la participación de todos los miembros/ciudadanos para buscar un CONSENSO respecto a decisiones que los afecten. Democracia involucra, por un lado, participación directa de los ciudadanos y, por el otro, la delegación del poder de éstos en representantes escogidos que, precisamente, deberán ejercer poder en su nombre (a su beneficio). De esta forma, el pueblo LEGITIMIZA ese poder, al delegar pero participar y supervisar el cómo es ejercido por sus representantes. Al no cuestionarlo, también está legitimizándolo! Es por esto que ambas partes son igualmente necesarias, indispensables, para una verdadera Democracia.
   Si, en cambio, el poder queda solo concentrado en las instituciones creadas por el Estado, o por los mismos representantes, se cae en un "fetichismo del poder" (que es justamente cuando el Estado se cree dueño legítimo y sede del poder). Ahí, ya no estaría ejerciendo como delegado ni a beneficio del pueblo, sino en su propio beneficio. Se dan, entonces, una serie de situaciones y conflictos que caracterizan a este fetichismo. Cuando el pueblo sirve al poder y no al revés, es cuando hay realmente CORRUPCIÓN. Primero, se pierde ya la legitimización del mismo pueblo, porque ya no lo representa a éste, ergo, busca esa legitimización por fuera del mismo (dentro del mismo Estado). Se sigue con una represión de la participación del mismo pueblo (desalentando protestas de éste, censurando, fomentando mitos hegemónicos, tomando control de los medios de comunicación, etc) para evitar que el pueblo recupere el poder. Y así, los partidos políticos actúan como 'sedes del poder'; se dan conflictos internos en ellos, y los mismos movimientos populares que surgieron para combatirlos, terminan seducidos por el deseo de poder también. Al final, el pueblo también termina por contribuir con la corrupción, cuando no participa, cuando se calla, y legimitiza esos actos y conflictos.
   Cuando se piensa en esta telaraña que conecta y afecta todo, uno puede darse cuenta de que, al fin y al cabo, todos somos y hacemos política. Porque es necesaria, porque es la forma de participar de aquello que sí nos concierne. Porque, aunque escogemos representantes y delegados, el poder sigue siendo de nosotros, los ciudadanos, y por lo tanto es nuestro deber y responsabilidad el supervisar, cuestionar y hasta protestar acerca de cómo nuestros representantes ejercen el poder en nuestro nombre.
   Concluyendo, la política, además de un noble oficio como dice Duessel, es un servicio necesario que ejercemos todos, Pueblo y Estado.

Sunday, May 26, 2019

Sobre Educar, ese Acto Político



A esta altura, después de haber leído, desmenuzado y analizado en clase los distintos textos de esta unidad, resulta imposible pararse de la misma manera frente a nuestra cotideaneidad. Algo cambió, algo TIENE que haber cambiado en nuestro interior. Nuestra perspectiva de la realidad no puede ser la misma. Y no lo es... Hoy resulta inconcebible pensar que las decisiones que se toman (y que tomamos) en cualquier ámbito de nuestra vida no están atravesadas por posicionamientos políticos, por intereses propios y ajenos. Resulta evidente que de alguna manera todos somos actores, y a veces títeres, en esta historia. Me estremece pensar que algunos pensamientos hegemónicos están incrustados en nuestros huesos a tal punto que en un curso donde somos más de 30 mujeres y un sólo compañero varón,  NINGUNA de nosotras fue capaz de incluirse dentro de la categoría de TRABAJADOR al ser consultadas sobre cuántas personas trabajan en nuestra familia. "Y nos consideramos feministas!" dijo una compañera.... Fue desolador y altamente movilizante el video en que los niños indefectiblemente consideraban el bebote negro como malo, poco confiable o feo y hacían "malabares" mentales para identificarse con el bebote blanco cuando claramente ése no los representaba. Fue esclarecedor comparar distintas teorías económicas y comprender cómo esas teorías aplicadas afectan no sólo nuestra economía, sino nuestra "Voluntad de Vivir"... Y cómo alrededor de estos pensamientos, teorías y conceptos se construyen mitos que regulan nuestra vida cual verdades universales.

Pero como dije, "Algo" tiene que haber cambiado, y está cambiando.
Nos toca vivir una época difícil, de cambio, de "Revolución" de pensamiento, de posicionamiento social y político, de lucha por igualdad de género, de derechos, de oportunidades...

Y aparecen publicidades que cuestionan el ideal de belleza o el estereotipo femenino, que incluyen otras imágenes de familia, que muestran parejas del mismo sexo, mujeres en roles tradicionalmente masculinos y hombres realizando las tareas del hogar.

Y te encontrás con un post de un hombre negro que cuenta su emoción al encontrar una curita de su color de piel. 

Y ves "experimentos sociales" en que los niños cuestionan y se posicionan frente al bullying, al trato diferente entre niños y niñas o a la injusticia.

Y por un momento pensás que no todo está perdido, que vale la pena seguir, que tenemos una enorme responsabilidad con las generaciones venideras pero también con nosotros mismos. Porque como docentes debemos  abrir los ojos, la mente y fundamentalmente, el corazón para poder ponernos realmente en el lugar del otro y llegar a comprender su realidad, su subjetividad, sus necesidades pero también sus fortalezas, sus virtudes, su "capital cultural",  que pueden no ser los mismos que los nuestros, pero no por eso son menos válidos.

Friday, May 24, 2019

El Hombre que Calculaba

                                                                                                               www.librosmaravillosos.com
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CAPÍTULO 4
Las tres divisiones de Beremís:
La división simple, la división exacta y la división perfecta.

Tres días después, nos aproximábamos a una pequeña aldea –llamada Lazakka cuando encontramos, caído en el camino, a un pobre viajero herido.
Socorrímosle y de su labios oímos el relato de su aventura.
Llamábase Salem Nasair, y era uno de los más ricos negociantes de Bagdad.
Al regresar, pocos días antes, de Basora, con una gran caravana, fue atacado por una turba de persas, nómades del desierto.
La caravana fue saqueada, pereciendo casi todos sus componentes a manos de los beduinos.
Sólo se había salvado él, que era el jefe, ocultándose en la arena, entre los cadáveres de sus esclavos.
Al terminar el relato de sus desgracias, nos preguntó con voz angustiosa:
- ¿Tenéis, por casualidad, musulmanes, alguna cosa para comer? ¡Estoy casi muriéndome de hambre!
- Tengo solamente tres panes –respondí.
- Yo traigo cinco –afirmó a mi lado el “Hombre que calculaba”.
- Pues bien –sugirió el sheik
-Juntemos esos panes y hagamos una sociedad única.
Cuando lleguemos a Bagdad os prometo pagar con ocho monedas de oro el pan que coma.
Así hicimos, y al día siguiente, al caer la tarde, entramos en la célebre ciudad de Bagdad, la perla de Oriente.
Al atravesar una hermosa plaza, nos enfrentamos con un gran cortejo.
Al frente marchaba, en brioso alazán, el poderoso Ibraim Maluf, uno de los visires10 del califa en Bagdad.
Al ver el visir a sheik Salem Nasair en nuestra compañía, gritó, haciendo parar su poderosa escolta, y le preguntó:
- ¿Qué te ha pasado, amigo mío? ¿Por qué te veo llegar a Bagdad sucio y harapiento, en compañía de dos hombres que no conozco?

El desventurado sheik narró, minuciosamente, al poderoso ministro todo lo que le ocurriera en el camino, haciendo los mayores elogios respecto de nosotros.
- Paga sin pérdida de tiempo a esos dos forasteros, ordenó el visir.
Y sacando de su bolsa 8 monedas de oro las entregó a Salem Nasair, insistiendo:
- Quiero llevarte ahora mismo al palacio, pues el Comendador de los Creyentes desea, con seguridad, ser informado de esta nueva afrenta que lo beduinos practicaran, al matar a nuestros amigos saqueando caravanas dentro de nuestras fronteras.
- Voy a dejaros, amigos míos -; dijo Nasair- mas, antes deseo agradeceros el gran servicio que me habéis prestado. Y para cumplir la palabra, os pagaré el pan que tan generosamente me dierais.
Y dirigiéndose al “Hombre que calculaba” le dijo:
- Por tus cinco panes te daré cinco monedas.
Y volviéndose hacia mí, concluyó:
- Y a ti, “bagdalí”, te daré por los tres panes tres monedas.
Con gran sorpresa nuestra, el “Calculista” objetó, respetuosamente:
- ¡Perdón, oh sheik! La división hecha de ese modo será muy sencilla, mas no es matemáticamente exacta. Si yo di 5 panes, debo recibir 7 monedas; y mi compañero, “el Bagdad” que dio tres panes, solamente debe recibir una moneda.
- ¡Por el nombre de Mahoma!–dijo el visir Ibraim, interesado vivamente por el caso-. ¿Cómo justificas, extranjero, tan disparatada forma de pagar 8 panes con 8 monedas? Si contribuiste con 5 panes, ¿por qué exiges 7 monedas? Y si tu amigo contribuyó con 3 panes, ¿por qué afirmas que debe recibir únicamente una moneda?
 El “Hombre que calculaba” se aproximó al poderoso ministro y así le habló:
- Voy a probaros que la división de las monedas hecha en la forma propuesta por mí, es más justa y más exacta. Cuando, durante el viaje, teníamos hambre, sacaba un pan de la caja y lo partía en tres trozos, uno para cada uno de nosotros. Todos los panes, que eran 8, fueron divididos, pues, en la misma forma. Es evidente, por lo
tanto, que si yo tenía 5 panes, di 15 pedazos; si mi compañero tenía 3 panes, dio 9 pedazos. Hubo, así, un total de 24 pedazos, de los cuales cada uno de nosotros comió 8. Ahora bien; si de mis 15 pedazos comí 8, di, en realidad, 7; y mi
compañero, que tenía 9 pedazos, al comerse 8, solo dio 1. Los 7 que di yo y el que suministró “el bagdalí” formaron los 8 que comiera el sheik Salem Nasair. Por consiguiente, es justo que yo reciba 7 monedas y mi compañero  1.
El gran visir, después de hacer los mayores elogios al “Hombre que calculaba”, ordenó que le fueran entregadas las 7 monedas, pues a mí sólo me tocaba, por derecho, 1. La demostración lógica y perfecta presentada por el matemático no admitía duda.
- Esa división – replicó entonces el “Calculista”- es matemáticamente exacta, pero a los ojos de Dios no es perfecta.
Y tomando las ocho monedas en la mano las dividió en dos partes iguales. Dióme una de ellas y se guardó la otra.
- Ese hombre es extraordinario –exclamó el visir-. No aceptó la división propuesta de las ocho monedas en dos partes de 5 y 3, en la que salía favorecido; demostró tener derecho a 7 y su compañero a 1, acabando por dividir las 8 monedas en dos partes iguales, que repartió con su amigo.
Y añadió con entusiasmo:
- ¡Mac Alah!
Ese joven, además de parecerme un sabio habilísimo en los cálculos de Aritmética, es bueno como amigo y generoso como compañero. Tómolo ahora mismo como secretario mío.
- Poderoso visir –le dijo el “Hombre que calculaba”-, veo que acabáis de hacer, con 29 palabras y un total de 145 letras, el mayor elogio que oí en mi vida, y yo, para agradecéroslo, me veo en la obligación de emplear 58 palabras en las cuales figuran nada menos que 290 letras, el doble de las vuestras, precisamente. ¡Que Alah os bendiga y proteja!
Con estas palabras el “Hombre que calculaba” nos dejó a todos maravillados de su argucia e invencible talento de calculista.


Ideologías y Concepto de "Pobreza"

Hay frases que escuchamos tantas veces y tan seguido, que dejamos de prestarle mucha atención. O de pensar en lo que realmente implican. Que un padre o madre esté viendo televisión con los hijos cerca, y comente algo como "Lo que sobra es trabajo, lo que falta es ganas de trabajar" o "hay pobres dignos y pobres indignos", no lo pensamos mucho, o sí? Quizás incluso podamos estar en desacuerdo, pero ahí queda. Y no imaginamos que, luego, al oír sobre la problemática de la pobreza en el país, esos hijos repetirán lo que sus padres comentaron, sin pensar mucho más en el asunto. Hay frases repetidas hasta el cansancio, y de generación en generación, casi como un credo, o como algo que uno da por sentado desde siempre. Hasta se convencen de que es así, y no le dan más vuelta al asunto. Pero... son ciertas? Traen verdad?...o traen solo ecos de ideologías que se perpetúan a través del tiempo precisamente por la repetición de esos comentarios?
La actividad planteada por el profesor Andujar durante la clase del día 14 de Mayo, nos hizo repensar varias de esas y otras frases más, cotidianas incluso, a las cuales no solemos prestarle la atención que deberíamos. De las mencionadas en la actividad, nos encontramos con que de una forma u otra, aluden a diferentes conceptos de "pobreza", suponen su origen, lo justifican, definen, o incluso culpan y responsabilizan a otros. Entonces... ¿qué es realmente la 'pobreza'? ¿qué medidas hay o debería tomarse para solucionarla? ¿quién es responsable de ello, y quién es culpable de que exista? Son preguntas que nos hicimos, que me hice, al respecto. Surgieron de leer esas frases, pensarlas detenidamente, darme cuenta de lo que implican, y de qué ideología o perspectiva hay detrás de cada una. Porque de algún lado surgen, aunque luego sean repetidas hasta considerarlas inofensivas o darlas por verdad sin cuestionar. Es entonces que viene a la mente lo planteado por Gramsci, respecto a que las diferentes instituciones a través del tiempo van dejando huellas en nosotros, en los miembros de una sociedad, huellas que no siempre nos benefician o son verdad. Esas huellas, esos ecos, se dejan ver en frases como las ya dichas, y aunque uno no sea consciente o no lo diga en voz alta, va perpetuando esas ideologías y esas condiciones que permiten al grupo dominante continuar al poder. Queda en uno mismo, entonces, el "conocerse a sí mismo", el saber reconocer esas 'huellas', hacer un inventario, y pensar si realmente es así, si verdaderamente es lo que pensamos y creemos nosotros, o es algo que nos fue "implantado" como una verdad que nadie cuestiona.
Difícil es separar en categorías las frases citadas en la actividad propuesta, porque las hay que comparten un mismo concepto de "pobreza" pero plantean diferentes culpables o posibles soluciones. De a poco, se empieza a ver qué ideologías o tipos de pensamiento hay  detrás de cada una.
Desde un pensamiento Liberal, hay frases que dan a entender que la pobreza es una condición de la cual el mismo 'pobre' es culpable, porque 'no tiene ganas de trabajar'. Se ignoran o invisibilizan los miles de distintos factores que causan o llevan a un individuo a esa situación desgraciada, se pasa por alto las condiciones que impiden que ese individuo pueda conseguir empleo o forma de salir de la pobreza. En fin, dicho pensamiento, en mi opinión personal al menos, pasa por alto muchas cosas, y solo enfoca en lo inmediato, en lo supuesto según una clase obviamente dominante o de una perspectiva ciega a la realidad más allá de la cercana a ella. Sin embargo, también responde a un pensamiento en el cual se justifica el egoísmo y amor propio, afirmando que si se cae en la solidaridad, se impide que el 'pobre' compita y se esfuerce en salir de su condición (la 'mano invisible' de Smith). Esencialmente, estas ideas justificaban el accionar de los grupos dominantes al beneficiarse solo a sí mismos.
 Por otro lado, desde un pensamiento más bien Marxista, se toma a la 'pobreza' como algo inherente al Capitalismo, un elemento o característica inevitable, propia del sistema, y que respondía a un "Ejército de Reserva Industrial". Desocupados, pobres, que están "allí" esperando a la ocasión en que la demanda de productos será tanto que las fábricas necesitarán más empleados de lo normal, y por tanto tendrán esos desocupados a disposición inmediata, pudiendo además pagarles un salario menor a lo debido... total, su situación de pobreza los empujará a  aceptar "lo que sea" para sobrevivir. Básicamente, los desocupados, los pobres, "le sirven" a los capitalistas, como mano de obra barata y siempre disponibles cuando lo quieran. Una idea bastante negativa, a mi parecer,  aunque tiene algo de razón en cierta forma.
Finalmente, abordando las frases desde una ideología de tipo Populista, hay frases que suponen la pobreza como resultado de la "inacción del Estado"; será o no culpa de éste, pero que la pobreza continúe es, según este pensamiento, por culpa de que el Estado no haga nada al respecto. Por lo tanto, estas frases populistas demandan más acción, más políticas universales que generen empleo, que "solucionen' la pobreza, que capaciten y den más oportunidades....  demandas que irían completamente opuestas a lo planteado por un pensamiento Liberal.
Hoy en día, hay casi una mezcla de estos conjuntos de ideas, y un Estado que implementa un poco de aquí y un poco de allá según la situación.
Para los docentes considero muy necesario el ser consciente de las huellas que las instituciones y la sociedad misma van transmitiendo, para poder cuestionarlas y comprender de dónde vienen y por qué. De lo contrario, continuaremos repitiendo frases que heredamos, perpetuando ideologías y conceptos con los cuales no siempre estamos de acuerdo y que no siempre nos benefician a nosotros.

Sobre Pobres, Marginales y Excluídos



Después de leer el texto de Patricia Redondo, extraído del libro Escuelas y Pobreza: entre el desasosiego y la obstinación, me enfrento, una vez más, a sentimientos encontrados. Por un lado, enfocándome en la primera parte del texto en la que se hace una revisión de las distintas teorías económicas que rigen mayoritariamente nuestra mundo, se me ocurre pensar que ni todo lo que reluce es oro ni el perro es tan fiero como lo pintan. Quiero decir, que ninguna de las teorías analizadas me parece ni la causa de todos nuestros males, ni la solución a todos nuestros problemas.

Leyendo los fundamentos del Liberalismo, no me resulta descabellado pensar que a mayor producción, mayor beneficio para todos. Tampoco me parece ajena la idea de "egoísmo" en el sentido planteado por Smith: si en lugar de "ayudar" a través de un acto caritativo el empresario exitoso reinvierte en su negocio,  crecerá y podrá generar más puestos de trabajo en los que aquellos que solicitaban su beneficencia podrán integrarse al circuito productivo. Smith también considera necesaria la intervención del Estado, a fin de "hacerse cargo de aquellos que se hallen en la miseria" (Redondo, 2004:44).

El pensamiento Marxista, por otro lado, entiende que existe correspondencia entre pobreza y riqueza, que "la acumulación de capital corresponde a una acumulación igual de miseria"(Marx, 1975-1982, tomo I:149), que la pobreza es una creación de la sociedad y no fruto de decisiones individuales y concibe la idea de "pauperización progresiva" con lo que él denomina el "ejército industrial de reserva", esa fuerza trabajadora requerida en épocas de mucha producción y que es desvinculada del circuito productivo en épocas de crisis y el "lumpeproletariado", "el peso muerto del ejército industrial" (Marx, 1977:802), "clase peligrosa, expulsada del trabajo industrial y a la cual no se podía alinear junto a la clase obrera" (Redondo, 2004:48)

Los postulados Keynesianos aparecen como una especie de "justo medio", un "liberalismo" con intervención del estado para atender a los sectores más pobres. En ese sentido,  Keynes entiende que el Estado puede y debe garantizar y/o generar los medios de producción cuando no existe el pleno empleo. Aparece entonces un Estado intervencionista y asistencialista, encargado de distribuir los recursos y generar equidad.

Como dije al principio, todas estas teorías tienen "algo" que las hace creíbles, factibles. Todas y cada una de ellas emergieron en un momento particular de la historia que las hizo de alguna manera, necesarias o posibles.
Particularmente, no creo que ninguna sea "mala" en sí misma. Creo que una cosa es la Teoría y otra la Práctica. Y es en la Práctica, cuando el Hombre o las Instituciones fallan y se desvirtúan los cimientos mismos de aquellos pensamientos sobre los que, paradójicamente, dicen asentarse.

Adosada a estos conceptos teóricos, aparece también una determinada idea de pobreza. Un concepto que, como todos me atrevería a decir, es forjado en el día a día, acuñado y modificado por variables históricas, culturales, sociales, políticas y económicas. La idea de "pobreza" no es la misma a principios del siglo XX que en las primeras décadas del siglo XXI, o la visión de pobreza desde la teoría económica que desde la visión religiosa.  Ni siquiera es la misma para distintas religiones: mientras que en los tiempos cercanos a la revolución industrial las grandes religiones (catolicismo, judaísmo, budismo, islamismo) veían en la pobreza un valor edificante, un símbolo de humildad que los acercaba Dios, para los puritanos, por el contrario, era un signo evidente de que el favor de Dios no estaba con ellos y que debían "trabajar" para lograr la "salvación".

Con los sucesivos cambios sociales, culturales, políticos y económicos, la pobreza se vio asociada a otros términos "indeseables", ligados no solo a la falta de recursos económicos sino, fundamentalmente, morales. Así, ser pobre se convirtió en sinónimo de inmoral, indecente, ilegal, peligroso. Un ser que no puede ser incorporado a la sociedad, que vive en la marginalidad (y ahí debe quedarse). Incorregible, inadaptado, incapaz de convivir sanamente. Y entonces, encaramados en nuestra "civilizada superioridad", distinguimos entre el pobre que es pobre porque se quedó sin trabajo, o tiene alguna incapacidad, merecedor de nuestra compasión y apoyo, y aquel que nunca va a cambiar, que no quiere trabajar, que vive de planes, que espera que le den trabajo por su linda cara.

Meditando sobre esto último, me viene a la mente un texto que trabajamos en Psicología el año pasado, de Mariano Narodowski.  Allí, el autor distingue entre infancia hiperrealizada e infancia desrealizada, siendo la primera una infancia que domina la tecnología, sujeta a los ritmos vertiginosos del mundo moderno y la segunda, una infancia de "analfabetos virtuales", niños que no estudian sino que trabajan, que viven en la calle y son "autosuficientes", "niños que no son niños", no presentan las "características" típicas de los niños y por lo tanto no generan en el otro sentimientos de protección y ternura. Niños "incorregibles", que no responden a nadie, desenchufados de la escuela y la familia que no logran contenerlos y cuando lo logran, no saben muy bien qué hacer con ellos.
Cualquier parecido con la evolución del concepto de pobreza, es pura coincidencia.

Monday, May 13, 2019

Hablando de Mitos...


Un mito es, en primera instancia, un relato, una historia que siempre tiene una función: transmitir un conocimiento, explicar algo que está mas allá de nuestra comprensión; y una intencionalidad que lo liga a las estructuras de poder, en tanto se los usa para ordenar, guiar, "encausar" el funcionamiento de la sociedad. Los antiguos griegos, por ejemplo,  se valían de ellos para explicar los fenómenos naturales que escapaban a sus conocimientos, pero  cuando un sacerdote comunicaba al pueblo la palabra de los dioses, más allá del mensaje propiamente dicho, se ponía de manifiesto cierta "jerarquía social": los que tenían el conocimiento, un conocimiento vedado al pueblo, eran aquellos que se podían comunicar con la divinidad y hacer de "puente" para transmitir sus recados, mientras que el pueblo, ignorante, quedaba a merced de los designios divinos, y de la traducción de los mensajeros.

Los mitos, como relatos que dotan de sentido alguna realidad humana importante, están presentes en todos los tiempos, atados a una configuración histórica, social y cultural que, por un lado les provee las bases sobre las que asentarse y por el otro exigen su justificación: no buscan explicación sino comprobación. Para ello, necesitan circular y por eso, contienen algo de verdad, una verdad en la que se basan y a la vez, los confirman. El "sentido común" es, por ende,  terreno fértil para que los mitos prosperen, porque una vez que se encuentra un caso que los confirme, se generalizan y validan. De ahí a la naturalización hay un solo paso.  

Según Roland Barthes, "el mito es un habla", un habla en el sentido que circula y transmite un mensaje. El vehículo para ese habla puede ser el relato, escrito u oral,  pero también una imagen, un video, un libro, etc. 

Si determinado signo mítico nos resulta indiferente o inverosímil, es porque ese mito no es para nosotros. Y no es que nos encontremos en un estado de análisis superior que nos permite ver los hilos ocultos tras la marioneta del mito, porque seguramente estamos creyendo otro, sino que no somos los "lectores" a quienes estaba dirigido.

Una imagen que siempre me chocó es la del candidato de turno cargando y besando criaturas,  una imagen común a todos los candidatos del mundo, de cualquier color y facción política y no por eso más creíble. Se me hace tan falsa como la secuencia que se ve en más de una película yanqui del Presidente de EEUU leyendo en una biblioteca a un montón de chicos que lo escuchan atentamente. No me va, no me cierra de ninguna manera. ¡Cómo si no fuera un acto político más, apuntado en su agenda por alguno de sus asesores en pos de ganarse la simpatía o el voto de la gente!

Los mitos se hacen presentes en todas las esferas de nuestra vida. Y así escuchamos que "todas las minas son unas histéricas", "todo tiempo pasado fue mejor", "estas cosas antes no pasaban", "la juventud de ahora está perdida" y etc., etc., etc. Y cómo ya dijimos, basta con encontrar un ejemplo para confirmar la regla: si conozco una mina histérica, fácilmente puedo inferir que "toooodas las minas son histéricas". Para muestra basta un botón, dicen. 

Mientras escribo estas líneas, se me ocurre pensar que el mito apunta de alguna manera a influenciar sobre el inconsciente colectivo; y con la facilidad y rapidez con que circula actualmente la información gracias a las redes sociales, el impacto es casi inmediato. 

Hoy en día, una de las áreas atractivas para la proliferación de mitos es la del cuidado del medio ambiente. 

La semana pasada estaba en la puerta de casa con mis hijos, esperando que una de las chicas tome el colectivo. En eso aparece una abeja y alguien, instintivamente, la espanta. Entonces una de mis hijas dice "¡¡dejala, pobre!!, a lo que yo agrego "¿no sabés que si se extinguen las abejas en poco tiempo se acaba la vida sobre la tierra?", teoría a la que accedí a través de distintas publicaciones de organizaciones protectoras del medio ambiente en Facebook y que se atribuye a Albert Einstein, "Las abejas cumplen un papel esencial en el ciclo de la vida, polinizan innumerables plantas y flores,  sin plantas no hay alimentos para los animales herbívoros ni para quienes se alimentan de ellos", sigo diciendo, palabras más, palabras menos. 

http://antesdeeva.com/lo-pasaria-las-abejas-se-extinguieran/

A lo que mi hijo contesta: "Mamá, ¿cómo te vas a creer eso? ¿no ves que son cosas que dicen para tener a la gente ocupada, distraída de lo que está pasando en el mundo? ¿Cómo se va a acabar la vida si se extinguen las abejas? ¿no sabés que existen millones de insectos, aves, mamíferos inclusive, que participan del proceso de polinización? ¿Sabías que el murciélago también contribuye a que las especies vegetales se propaguen?"
Me quedé muda. Dejando de lado que no soy quien para contradecir a Einstein, no me pareció para nada improbable lo que mi hijo decía. Después de todo, ¿cuántas veces hemos sido víctimas de la manipulación de los medios?, ¿cuántas veces nos habrán distraído con alguna noticia de Maradona mientras el país sufría alguna de las tantas crisis que supimos conseguir?
Honestamente, no se me ocurre pensar qué intereses creados puede haber detrás de la preocupación por las abejas, pero no pude dejar de notar que durante el reciente incendio de la catedral de Notre Dame la situación de las abejas que habitaban en su techo fue tema de interés mundial.

https://sostenibilidad.semana.com/actualidad/articulo/abejas-las-otras-victimas-del-incendio-de-notre-dame/43820

https://elpais.com/elpais/2019/04/20/mundo_animal/1555767543_881870.html


¿Estaremos frente a un mito de proporciones bíblicas? Sólo el tiempo lo dirá...

Tuesday, May 7, 2019

"Papafritas baratas, Educación y Hegemonía."


Desde un primer momento me pareció familiar lo planteado por el artículo. Visto desde una perspectiva muy diferente, cuando en la escuela estudiábamos el "circuito de producción", ya era consciente de todo lo que conlleva, en mayor o menor medida, a la producción de ciertos artículos de uso/consumo cotidiano. Partiendo del análisis de 'cómo llega a tus manos algo tan simple como un bombón de chocolate', se nos enseñaba el punto de partida, productores de materia prima, el trabajo con la misma, intermediarios, distribuidores, gastos, etc. Es algo que, más allá de un punto de vista económico o histórico, me parece importante de enseñar a temprana edad, para crear consciencia de que las cosas no se crean 'mágicamente', sino que hay mucha gente, muchos sectores sociales, muchos factores sociopolíticos, involucrados, hasta llega a manos del consumidor final. Y este artículo lo demuestra de forma más clara, mencionando además aquellos detalles que normalmente se suelen ignorar o 'invisibilizar'... los sectores abusados y menospreciados, los grupos que abusan y se llevan gran parte del beneficio final, quienes se enriquecen a costa del trabajo de otros... Son cosas que normalmente no se dicen, y uno no es plenamente consciente de ello al consumir. Si bien no quiero dar a entender que uno es directamente culpable de todo ese trasfondo, sí me parece importante estar al tanto y no contribuir a invisibilizar esos sectores o esas problemáticas. Quizás por el tipo de educación que recibí, puedo entender ciertas cosas que, quien se graduó en otra escuela muy diferente, no comprendería o no estaba al tanto. Y ahi es cuando me doy cuenta de cómo se relaciona esto con el concepto de Hegemonía. Todo es una decisión política a fin de cuentas, y los contenidos que se enseñan en una escuela, lo son también. Alguien decide qué enseñar, cómo enseñarlo... alguien decide invisibilizar las problemáticas, a alguien, a un grupo en particular, le conviene que la gente crea que los productos llegan mágicamente a sus manos y que no es necesario que se preocupen en pensar en el proceso. Alguien no quiere que el pueblo sea consciente de que hubo sectores explotados y otros enriquecidos exageradamente, todo para que nosotros consumamos "papas fritas más baratas". Y es que, si logran convencer de esto a las masas, ese "alguien" perpetúa las condiciones para continuar en el poder. De ahí que la Escuela pasa a ser realmente usada como "instrumento hegemónico", reproductor de una cierta cultura, de ciertos valores arbitrariamente seleccionados por un grupo en particular que busca beneficiarse. Es entonces donde entra el rol docente; somos simples agentes reproductores de esa cultura, llenando cabezas con contenido como si llenáramos jarrones de agua sin pensar en nada más? O enseñamos a pensar, a cuestionar, a criticar, a generar espacios de contra-hegemonía, de resistencia, de nuevas ideas y propuestas? A contextualizar lo que, como docentes, enseñamos, y a visibilizar aquello que, desde otro lado, suelen invisibilizar?
Quizás fui afortunada de tener una educación que me enseñó a no invisibilizar a nadie, una educación contextualizada, crítica, que ponía valores humanos por sobre valores materiales o monetarios. Pero no todos tuvieron o tienen esa suerte. Las diferencias se hacen notar, y volvemos a lo mismo: qué clase de docente quiero ser? Personalmente, opto por transmitir conocimiento JUNTO a valores humanos, a enseñar a pensar y tomar decisiones conscientes, a incluir al otro como persona y no como un recipiente que llenar.

Sobre Papafritas baratas, Educación y Hegemonía


Confieso que cuando empecé a leer el artículo de Apple pensé "otra crítica más al sistema, otra vez la misma historia, ¿cuántas veces vamos a hablar de lo mismo?, ¿cuándo vamos a dejar de echarle la culpa a los demás por nuestros errores o fracasos? " Siempre fui muy ingenua o confiada, creo en las personas, en lo que me dicen, no importa qué lugar ocupen, si son amigos,  comerciantes, docentes o  políticos. Por lo tanto,  jamás cuestioné o me cuestioné las políticas económicas, culturales, sociales de los gobiernos de turno. Después de todo, los que nos gobiernan lo hacen en nombre de todo el pueblo argentino, buscando lo mejor para todos nosotros, se supone......
Si un gobierno dice que lo mejor es abrirnos a los mercados extranjeros, porque eso permitirá el ingreso de capitales que alimentarán la rueda de producción y será un incentivo para la economía, entonces creo que eso es lo que hay que hacer.
Si hay que eximir a las empresas extranjeras de impuestos durante un tiempo, para permitir que dicha empresa se afiance, crezca y por lo tanto, quiera seguir invirtiendo en el país, entonces confío en que eso es lo que hay que hacer.
Porque ¿quién soy yo para cuestionar las políticas de un gobierno constituido sobre el voto y la confianza del pueblo que lo votó?; ¿qué conocimientos tengo yo para plantarme frente al gobierno y cuestionar sus medidas, métodos o motivos?
Pero en la medida que el relato avanzaba, otros interrogantes fueron apareciendo, y una vez que analizamos el texto en clase, el panorama que se presentó frente a mis ojos fue uno muy distinto.
Y vuelvo sobre algo que ya planteé en mi post anterior y que sigo sin terminar de aprehender: TODO ES UNA DECISIÓN POLÍTICA y esas decisiones políticas no siempre, o tal vez nunca, están pensadas desde el AMOR y RESPETO hacia el PRÓJIMO, ese OTRO que muchas veces pasa al lado mío y no quiero ver, porque me molesta, me incomoda, me cuestiona, sacude los pilares mismos de mi subjetividad, me obliga a repensar significados.
Y me encuentro con un video  https://www.youtube.com/watch?v=XabaeWIMmoU (entrevista a Mayra Arenas sobre la pobreza) que me sacude y conmueve por su brutal honestidad y me obliga a tener otra mirada. JAMÁS se me hubiera cruzado por la cabeza, por ejemplo, que la basura, para el pobre, no es basura sino la fuente de su sustento, de donde obtiene su comida, su vestido, las zapatillas para sus hijos. NUNCA hubiera pensado que "los pobres se llenan de hijos porque les da FELICIDAD" o "porque es lo ÚNICO que no les pueden sacar".
Uno puede estar de acuerdo o no con estos conceptos, pero no puede quedar indiferente, no se puede permanecer impasible, frente a un mundo de inmensos  contrastes, como tan claramente ilustró el fotógrafo Ugur Gallen: https://culturacolectiva.com/arte/fotos-ugur-gallen-decadencia-estupidez-mundo
Y entonces entendés la bronca, la angustia, la desolación del otro, y se te hace carne, y te duele, y eso es bueno. Porque te corrés del lugar omnipotente del que tiene respuesta para todo, porque eso es lo que aprendió en la escuela. Y entendés por qué el Currículum es una "propuesta histórica, cultural, social y políticamente contextualizada, que constituye una selección arbitraria y transitoria del patrimonio cultural (valores, contenidos, información que los alumnos deben saber, que está relacionado con el perfil de egresado que el país requiere o necesita)"(Perspectiva Pedagógico Didáctica II - 2018 - Prof. Graciela Serignese)
Y ahí te cae la ficha de por qué la escuela es un dispositivo de reproducción cultural, perpetuador de una hegemonía.
Y cuando la desesperanza y la desolación parecen ir ganando la batalla, aparecen compañeros que te invitan a un taller de "Pedagogía Social", para aprender prácticas que no se enseñan en las escuelas y lleven a una inclusión real de nuestras distintas realidades.
Entonces entendés por qué la escuela puede y DEBE transformarse en un dispositivo contrahegemónico, generando espacios, abriendo debates, enseñando a tener otra mirada que nos conecte más con el mundo en que vivimos y con ese OTRO al que temo porque desconozco, porque es distinto, porque no cree en lo mismo que yo, porque es otro.




En la escuela no me hablaron

de la luna y sus fases,
de la tierra y sus ciclos,
no me hablaron de la muerte
como nacimiento,
no me hablaron de la sexualidad
como sagrada,
no me hablaron del cuerpo
como templo emocional.

Me hablaron de adaptarme,
de encajar,
me hablaron de sentarme
siempre en el mismo banco
y ver repetidamente un solo
ángulo de las cosas.

Me calificaron con números,
me hicieron sentir a veces más
pero casi siempre menos que otro.

A veces merecía,
otras veces no.

Me dijeron que era distraído,
rebelde e irrespetuoso,
me dijeron que me calle,
que estudie hasta lo que no me guste
y que saque una hoja
como amenaza.

Me quisieron dar miedo,
me quisieron sumiso,
me quisieron sistémico,
me quisieron sin chistar,
me quisieron obediente,
me quisieron prolijo.

Pero nunca nadie quiso 
que me descubriera.

Nadie me esperó,
nadie me preguntó,
nadie se detuvo a mirarme.

¿Cuando va a existir una escuela 
que nos mire a cada uno detenidamente?

¿Cuando vamos a dejar de querer ser todos iguales?

Somos lobos bautizados perros.

Quiero aullar a la luna
sin que me digan loco,
quiero vivir a mi ritmo
sin programarme metas.

Quiero sentir sin miedo.

Te regalo mi estructura,
te regalo mi productividad.

A mi dejame libre, creativo,
y aunque no te guste,
y aunque te incomode,
dejame también
salvaje.

LA MAGIA