Tuesday, September 24, 2019

POSICIONAMIENTO DOCENTE

Frente a la pregunta acerca de si el docente debe participar de la actividad sindical, me pasa lo mismo que cuando al comienzo del año hablamos sobre la concepción de la palabra POLÍTICA. Por un lado, entiendo que la lucha de los sindicatos es lo que ha permitido avances significativos en la situación laboral en general y de los docentes en particular. Por el otro, la imagen pública de muchos sindicalistas se acerca más a la de Barrera en sus últimos años que a la de sus comienzos en la militancia sindical. Siento que muchas veces aquellos que tienen la oportunidad de representar a los trabajadores y luchar para mejorar sus condiciones laborales o hacer que se respeten las ya obtenidas son precisamente los que patean en contra. 
Cuando conocí al que es mi marido hace ya casi 30 años, él trabajaba en una fábrica de artículos electrónicos en Lanús; donde quien fuera su supervisor también lo había sido de José Ignacio Rucci. Las cosas que comentaba sobre el otrora líder sindical, no lo dejaban muy bien parado. Frases como "Nunca lo pude hacer agarrar un soldador" o "Negociaba las huelgas cuando le convenía a la empresa" hasta "Después de reunirse con los jefes, salía con el televisor más grande que había en la fábrica por la salida donde lo veían todos los empleados" resonaron en mi cabeza cuando ví "Los Traidores". Ese tipo de sindicalistas no son los que trabajan por "los compañeros trabajadores". Es cierto que en todas las áreas de la vida existen personas que cumplen estoicamente con sus tareas y deberes y que no deberíamos fijarnos sólo en aquellos ejemplos negativos. Sin embargo, siempre fui de la idea de que aquellos que tienen una responsabilidad frente a otros, llámense docentes, médicos, policías, sacerdotes o sindicalistas deben tener mayor cuidado con sus acciones porque no solo los representan a ellos sino a toda una comunidad: el docente que no enseña a sus alumnos, el médico que compró su título, el policía que vende droga, el sacerdote pedófilo o el sindicalista corrupto se transforman en "los docentes", "los médicos", "la policía", "la iglesia" o "los sindicatos".
La lucha por cualquier tipo de derechos: humanos, civiles, laborales necesita y exige de la participación de todos. Pero cuando uno no se siente representado por aquellos que deberían ser los portavoces de esa lucha, se hace muy difícil involucrarse.
Hace muchos años participé activamente en la Comisión Directiva de una Asociación Deportiva. Había muchas cosas con las que no estaba de acuerdo sobre todo en lo referente a las formas de tratar a la gente y el manejo de los recursos. Me dije que la única manera de cambiar las cosas era desde adentro, quedándome y participando. Lo hice durante 23 años, hasta que me di cuenta de que por cuidar a los demás, estaba descuidando a mi familia: mis hijas se sentían expuestas, mis hijos y mi marido ya habían abandonado la actividad. Ese día presenté la renuncia. Cuando algo está podrido desde adentro, se hace muy difícil de cambiar. 
No creo que sea un problema exclusivo de los sindicatos o de la política. Creo que es un problema inherente a la condición humana. No sé cómo solucionarlo o si tiene solución. Algunos dirán que la única solución es quedarse y lucharla desde adentro. Yo ya no estoy tan segura.

Sunday, September 22, 2019

Sobre la Lucha de los Trabajadores y el Sindicalismo
Un poco más sobre las películas Las Aguas Bajan Turbias y Los Traidores

Sobre los Sindicatos:
Mientras que en la película Las Aguas Bajan Turbias, se retrata los primeros pasos del sindicalismo en la Argentina, en Los Traidores el Sindicalismo ya es una institución establecida.
Mientras que  la primera muestra un sindicalismo que promueve la armonía de una sindicalización al modo peronista, en la otra se muestra el costado oscuro, con prácticas "non sanctas" de un sindicalismo también peronista.
En la película de Hugo del Carril, los sindicatos se muestran como una organización importante y necesaria  para que el cambio suceda, y el trabajador ya no sea esclavo, más bien, que sus derechos sean respetados y que sea considerado como ser humano tal como los demás.
En la película  de Raymundo Gleyzer, el sindicato se muestra corrompido por las avaricias personales, perdido en la burocracia e imposibilitando prácticas democráticas dentro del movimiento obrero: sobornos por parte de los gerentes a una  comisión interna de fábrica, el sindicato que levanta dinero ilegal con quiniela clandestina, que invierte en otros sindicatos apoyando listas, que negocia un porcentaje de indemnización con los patrones por el despido de trabajadores, que acepta incentivos del Banco Interamericano de Desarrollo y del gobierno de Estados Unidos, y que transa con los militares golpistas.

Sobre la situación de los trabajadores:
En la película de Hugo del Carril, la explotación de los mensú, los peones de los yerbatales de Misiones, era moneda corriente: se los tenía en una situación cercana a la esclavitud, trabajando de sol a sol, cambiando su trabajo por mercadería, siendo estafados en el pesaje de la yerba, etc.
En Los Traidores, se retrata la situación de los empleados fabriles del Gran Buenos Aires que, gracias al accionar de los sindicatos, ya eran conscientes de sus derechos y también de los deberes de sus representantes sindicales.

Sobre las películas:

Las Aguas Bajan Turbias:
Cuando Hugo del Carril leyó la novela no creyó que tuviera mucho potencial para ser filmada. Era distinta, demasiado literaria para el cine. Publicada en 1943, con El río oscuro Alfredo Varela no sólo reflejaba el trato inhumano y despiadado que recibían los trabajadores de los yerbatales al nordeste del país (llamados mensúes), sino que la descripción de la naturaleza humana se mezcla con las descripciones del entorno natural en un juego de ida y vuelta, como si la selva se les metiera adentro y los llevara a un grado de primitivismo que los hiciera tomar conciencia de sus facultades como hombres.
Probablemente, Hugo del Carril se haya entusiasmado más por el tema que por la novela en sí, y decidió adaptarla. Pidió permiso a Perón, quien puso dos condiciones: tenía que aclararse que los hechos narrados por la película habían ocurrido mucho tiempo atrás y el nombre del autor no podía figurar en los créditos. Alfredo Varela fue trasladado de una cárcel del Chaco a Devoto, y Hugo del Carril y Eduardo Borrás lo visitaron hasta transformar la novela en Las aguas bajan turbias. Con los años, la película se convirtió en un clásico del cine nacional.
https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-3204-2008-10-05.html

Los Traidores:

Los traidores es una obra de ficción, aunque sus imágenes casi tienen el poder de un realismo sumamente deudor de su experiencia como documentalista. Se trata de un retrato el universo del sindicalismo atravesado por los fuertes componentes ideológicos que signaban el universo político de la década de 1970. La película fue rodada antes del regreso de Juan Domingo Perón a la Argentina (aunque se estrenó en 1973, el año del retorno), hecho que la convierte en un valiosísimo documento histórico que permite tener una idea sumamente precisa de cómo veían el mundo y la realidad un determinado segmento de la sociedad y, sobre todo, una parte muy importante de los sectores juveniles. durante muchos años estuvo censurada y se exhibió en forma clandestina. Recién pudo verse tras la vuelta de la democracia y para poder verla en color hubo que esperar hasta 1995. Pasó mucho tiempo pero por más increíble que parezca Los Traidores interpela al presente. A la actualidad. A los sindicalistas que traicionaron a sus compañeros. En aquel entonces la referencia más clara era para José Ignacio Rucci. Lo único que han cambiado son los nombres. https://www.revistacitrica.com/los-traidores.html

Sobre los Directores:

Hugo del Carril: (1912-1989) fue un productor, director de cine, actor, guionista y cantante argentino. Nació el 30 de noviembre de 1912 en Buenos Aires. Fue el cuarto hijo de Orsolina Bertani, natural de Reggio Emilia, y del arquitecto Ugo Fontana, nacido en Milán.
Magnífico intérprete de tango.
Como actor triunfo con (Los muchachos de antes no usaban gomina, Manuel Romero, 1937).
Comenzó su carrera de director con Historia del 900 (1949); sus inquietudes sociales (Peronista) tuvieron su expresión en Surcos de sangre (1950) y sobre todo en su película, Las aguas bajan turbias (1952) basada en una novela de Alfredo Varela.
Director intuitivo, impuso una personalidad en un cine mediocre.
Tuvo un breve puesto de director en el Instituto Nacional del Cine cuando los peronistas volvieron al poder (1973-74).
Hugo del Carril falleció en Buenos Aires el 13 de agosto de 1989.
Sus convicciones políticas, que lo acercaron decididamente al peronismo, le provocaron un enfrentamiento con muchos sectores artísticos adversos a Perón, que por ese motivo le restaron importancia a su obra y lo aislaron en el afecto y en la amistad, máxime cuando grabó la popular marcha “Los muchachos peronistas”, registro que con el tiempo quedaría como símbolo de ese movimiento político. Después de 1955 vivió un tiempo en México, prácticamente resistido en su patria y en lo que había sido su mundo del espectáculo.
https://www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/4229/Hugo%20del%20Carril

Raymundo Gleyzer: nació en Buenos Aires en 1941. Hijo de Jacobo (ruso ucraniano) y Sara Aijen, ambos artistas y activistas que fundaron el teatro IFT ( Idisher Folks Teater -Teatro Popular Judío- ) donde Raymundo creció.
A los 20 años Raymundo decide dejar la Facultad de Ciencias Económicas y solicita la inscripción en la de Cine en La Plata. A partir de 1964 comienza el primero de los tres períodos del cine y documental políticos de Raymundo: será el de carácter etnológico. De esta época sale la trilogía "Ocurrido en Hualfin".
A partir de 1965 se abre un nuevo período marcado por su trabajo en noticieros (Canal 7 y Telenoche). En su búsqueda personal, este tipo de trabajos terminará con una película propia "México, la Revolución congelada". A nivel personal se incrementa su formación como marxista y su alejamiento definitivo del Partido Comunista.
En 1972 con una fuerte crisis dentro del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores-Argentina) y con la desintegración del FATRAC (Frente Antiimperialista de los Trabajadores de la Cultura), Raymundo (militante del PRT) comienza el camino que lo llevara a su único largometraje de ficción "Los Traidores". La búsqueda de Raymundo apuntaba a un cine que entretuviera y concientizara al mismo tiempo. Lo que se podría considerar el tercer período.
Al mismo tiempo que filmaba 'Los traidores', Gleyzer filmó un corto sobre la masacre de Trelew: "Ni olvido ni perdón". La película se hizo básicamente con la conferencia de prensa que los fugados del penal habían dado en el aeropuerto (donde estaban varados) y con una serie de fotos. Al mismo tiempo nacía el FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo), que se relacionó directamente con el proyecto de Cine de Base.
En 1973 crea el grupo "Cine de la base" para llevar el cine a los mismos protagonistas de sus films, los desposeídos de la tierra, los obreros, los indios y los campesinos.
Fue una época en donde se organizaban proyecciones para el debate; se programaban "Los Traidores", "Informes y testimonios", y "Operación Masacre" de Cedrón basada en la novela de Rodolfo Walsh. Las proyecciones se daban cita en cualquier lugar y fuera de Buenos Aires también: La Plata, Córdoba, Rosario, Tucumán. Y el Cine de Base se iba expandiendo... La idea era crear una red que llegara a todo el interior del país, y que funcionara también como una distribuidora.
A medida que las cosas van empeorando en el país, la militancia de Raymundo va creciendo. Estaba con ganas de formar una cadena de salas dentro de las villas, solo con lo necesario: proyector, un techo y bancos. Nunca llegó a concretarlo.
Hacia 1975 la Argentina era un hervidero y la situación era caótica y el funcionamiento de la Triple A (organización terrorista de extrema derecha -Alianza Anticomunista Argentina-) ya era pleno. Raymundo como otros militantes de organizaciones de izquierdas se convierte en un blanco móvil, su imagen, su nombre era el símbolo del Cine de Base. En 1976 realiza un viaje a New York por trabajo, la filmación se demora y Raymundo decide volver a Argentina. El 27 de mayo falta a una cita con un amigo... Raymundo había sido secuestrado. Su casa había sido allanada y la puerta rota a la fuerza; todo estaba roto y revuelto y de Raymundo no había rastros. Nunca más volvió a aparecer
http://www.elortiba.org/old/gleizer.html

Friday, September 20, 2019

Thursday, September 12, 2019


Lo que todo niño debe escuchar:


Sobre la Educación como Derecho.

Hemos recorrido un largo camino desde que "... Ambrosio Millicay, mulato del maestro de campo Nieva y Castillo, fue penado con veinticinco azotes, que le fueron dados en la plaza pública por haberse descubierto que sabía leer y escribir”. (RAMOS,1911)

Resulta raro pensar que hace poco más de 200 años, alguien era azotado por hacer algo que hoy nos resulta natural y accesible a todo el mundo.

Sin embargo, no siempre fue así. La educación no siempre fue accesible a "todos", como tampoco el concepto de "todos" ha sido el mismo a lo largo de los tiempos.

Cuando después de la Revolución Francesa (1789) los Representantes del Pueblo Francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del Hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los Gobiernos, resolvieron exponer, en una Declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del Hombre, se referían exclusivamente a los representantes del sexo masculino, blancos y libres. No hace referencia a LA HUMANIDAD, no incluye a la mujer, los esclavos, los niños....

A pesar de esto, fue un comienzo.  Las revoluciones que se sucedieron en el resto del mundo, las guerras por la independencia en América, la constitución de los Estados Nación, requirió de un cambio de paradigma. Y la educación, su intención y su fin, fueron un instrumento fundamental para la construcción de esa nueva idea de SER NACIONAL, PATRIOTA y CIUDADANO.

La educación fue entonces la herramienta y el medio para la homogeneización de la población, que se realizó a través de la imposición de un derecho y, a la vez, a la negación de un pasado, de una cultura, de los propios intereses de los educandos. Según palabras Gabriel Kessler, citado por Pablo Pineau "... en la escuela, el mandato hacia el otro - nativo, inmigrante, aborigen, jóvenes, trabajadores- era: “Vení a la escuela, acá está, este es tu pupitre, este tu libro de lectura, acá está tu maestro formado, en este lugar te vamos a enseñar a leer y a escribir, para que seas un ciudadano, para que progreses, mejores y decidas los destinos del país, pero para eso debes dejar de lado todo lo que sos afuera de la escuela, tenés que someterte a la operación de extirpación de todas tus marcas sociales y culturales”.*

Con el paso de los años, y de la historia política de nuestro país, la última dictadura militar se dedicó a desmantelar la estructura educativa de la nación, desvalorizando las instituciones y el discurso educativo y estableciendo las bases que permitieron o llevaron al establecimiento del neoliberalismo en la década del 90.

Este recorrido llevó a que los derechos ya no sean considerados como bien social "... para volverse una propiedad personal limitada a pocos, y se impone un imaginario social que considera que los derechos más “individuales” – como la propiedad y la seguridad- son prioritarios a derechos colectivos como la educación y la salud". 

Sumado a esto, la diferenciación de las distintas clases sociales como resultado de la ideología de mercado, llevó a que las problemáticas sociales como la pobreza o el desempleo pasaran a ser entendidas como problemas individuales que llevaron a la culpabilización de las víctimas, como si se tratara de su responsabilidad personal y no como resultado del modelo económico y social. 
Esto redunda en que el problema sean los pobres, los desocupados o los delincuentes y no la pobreza, la desocupación o la delincuencia. 

Se diferencian entonces dos circuitos: el del niño, adolescente o joven "normal", que recorre su trayectoria educativa en el marco institucional de la escuela, y el del "menor", una nueva concepción judicializada de la infancia/adolescencia que entiende al otro como marginal, peligroso o en riesgo y lo lleva a realizar una trayectoria muy diferente, en instituciones que están muy lejos de la escuela y de las que muchas veces sale en condiciones peores de aquellas en las que ingresó.

Hoy, la educación tiene una nueva función: la de proveer a los niños, adolescentes y jóvenes con los conocimientos materiales, las herramientas y palabras que los preparen para hacer frente a esta realidad, la de generar espacios de inclusión, basados en una confianza habilitante, ese "vamos, vos podés" que infunde nuevas fuerzas en aquel que estaba a punto de abandonar, pero no dicho desde la costumbre, sino desde la creencia real en las posibilidades y habilidades del otro. 

Quizás sea casualidad que me encuentre analizando el texto de Pablo Pineau justo en el Día del Maestro, fecha en que los mensajes, saludos y reflexiones sobre la docencia cobran una dimensión más significativa. 

Siempre creí que la función del docente va mucho más allá de enseñar contenidos. Es abrir caminos, prodigar abrazos, establecer vínculos, generar curiosidad, facilitar experiencias....
Es hermoso y aterrador a la vez porque  implica una enorme responsabilidad: lo que uno dice y hace puede marcar la diferencia en la vida de nuestros alumnos. Entonces corremos dos riesgos: el de amedrentarnos frente al desafío y el de sentirnos más importantes que nuestra función.

Por eso, en este día, me parece fundamental que recordemos que todos tenemos algo que enseñar y mucho que aprender, que todos somos, de alguna manera, alumno y maestro.






* Pineau, Pablo. La educación como derecho, 2008. Movimiento de Educación Popular y Promoción Social. Fe y Alegría de Argentina.



Saturday, September 7, 2019

Sobre el Taller de Educación Sexual Integral

Si bien la Educación Sexual Integral está respaldada por la Ley 26.150 promulgada el 23 de octubre de 2006 que en su Artículo 1° establece que  "Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos", dista mucho de ser una realidad.

Y esto se debe a que como individuos y como sociedad no todos evolucionamos al mismo ritmo y en la misma dirección. Cada cambio, cada paso en nuestro proceso de maduración va acompañado de marchas y contramarchas, de conquistas y pérdidas, de luchas y resignaciones.

Lo que hoy parece evidente, lógico, natural, no lo era hace 20, 30 o 40 años. Y las generaciones adultas tenemos que "reaprender" un montón de conceptos que en su momento se nos enseñaron como "verdades universales". Sin contar, además, que el ritmo de los cambios que nos han tocado vivir en  estas últimas décadas es realmente vertiginoso.

Reaprender, reacomodarse, rediseñar un proyecto educativo no es tarea fácil. Más allá de los intereses creados, de la desinformación, de la "incomodidad" que generan "ciertos temas", está la seguridad que nos provee el "status quo": estamos bien así, mejor no cambiemos nada, de eso no se habla, mejor dejar que cada familia lo maneje según lo crea conveniente. Intentar un cambio de rumbo, es un verdadero desafío. Encontrar el camino correcto, es otro. Porque la sexualidad todavía nos genera vergüenza, hay cosas de las que no se hablan. Y nos escondemos detrás de enfoques tradicionales o moralistas, que entienden que la sexualidad se reduce al "coito heterosexual", a lo que "está bien o está mal", de acuerdo con prescripciones morales ya definidas y consideradas universales. O detrás de un enfoque biologicista, que pone toda su atención en la función reproductiva, reduciendo la sexualidad a la genitalidad. O el modelo médico, que pone el foco en los "efectos no deseados" de la sexualidad: las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados, centrándose en las "amenazas y peligros" de ejercer libremente la sexualidad. Otra manera de "escudarnos" es enfocarnos en el modelo "judicializante", que encara la educación en la sexualidad desde los sistemas judiciales, enfatizando la situación de violación de derechos de niños, niñas y jóvenes en su infancia y adolescencia. Propone una sólida formación en derechos humanos, pero que si se limita solamente a esto, puede generar una visión amenazante de la sexualidad.

Ninguno de estos enfoques promueve una visión amplia y abierta de la sexualidad. Todos ponen énfasis en un solo aspecto, dejando afuera otros. Y todos tienen algo en común: evitan la perspectiva de género y ni se acercan a explorar la idea de "placer".

El enfoque de género, por otro lado, se inspira en las demandas de los organismos de derechos humanos y de todo un sector de la sociedad que históricamente ha visto vulnerados esos derechos: mujeres y movimientos LGTTBIQ (lesbianas, gays, travestis, transexuales, bisexuales, intersexuales y queer),  poniendo énfasis en el cuidado y disfrute del propio cuerpo, evidenciando las relaciones sociales que los atraviesan y visibilizando cómo esas relaciones están fuertemente condicionadas no solo por el sector socio-económico y educativo, sino también por las costumbres y valores del grupo de pertenencia y por las relaciones de género.

La perspectiva de género no es algo nuevo. Ya en 1791 Olympe de Gouges escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, en clara alusión a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, texto resultante de la Revolución Francesa de 1789. En él, Olympe de Gouges propone la igualdad de derechos del hombre y la mujer. Ninguno de los textos fundamentales previos a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 (la Declaración de los Derechos de Virginia y la Constitución de los Estados Unidos de América en 1776 o la ya mencionada Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano) consideró a las mujeres.

La permanente exclusión de la mujer en los hechos fundamentales de la historia de la humanidad es algo que tenemos tan naturalizado que nos sorprendemos al enterarnos, por ejemplo, que existió una "Madre de la Patria" que, además, era negra. Efectivamente, María Remedios del Valle, combatió bajo las órdenes del General Belgrano, quien la nombró Capitana. Sin embargo, una vez lograda la Independencia, fue olvidada, como tantos otros patriotas, y murió en la pobreza.
https://www.elhistoriador.com.ar/maria-remedios-del-valle/

La educación, formal e informal, ha jugado un papel fundamental en la naturalización de estos "olvidos" y de otras tantas prácticas cotidianas: las nenas no corren, las nenas se sientan con las piernas juntas, los nenes no lloran, etc, etc, etc.
Y lo tenemos tan interiorizado, que ni nos damos cuenta....

Creo, sin embargo, que ya no hay vuelta atrás. Hay un movimiento que comenzó a visibilizar estas situaciones y que no va a parar. Los jóvenes tienen otra mentalidad, otra visión. Y los adultos tenemos que desestructurarnos y acompañarlos, o seguirlos....Una vez más, no es fácil. Muchas veces charlo con mis hijos sobre "la vida".... pensamos tan diferente, vemos las cosas tan distintas....y pareciera que siempre es uno el que "tiene que entender", se nos cuestiona, se nos exige y no se tiene en cuenta que el mundo en el que estamos viviendo no es el mismo en el que crecimos: con el manual Kapeluz (que me compraban a mí por ser la mayor y que luego usaban mis hermanos 3 años seguidos, porque las "cosas no cambian") me enseñaron que el agua es un recurso "inagotable" porque el planeta tierra está formado 70% por agua, que las neuronas no se reproducen, existían Rusia y el Muro de Berlín, el petróleo era otro recurso natural inagotable....

El mundo cambió y siguió rodando... Nosotros también cambiamos y seguimos. Sólo que a veces me gustaría que todos pudiéramos conversar, dialogar, entendernos o, por lo menos, respetarnos. Para que los derechos se conquisten como algo natural y no por la confrontación violenta de dos realidades tan distintas que no pueden convivir.

Sunday, September 1, 2019

Sobre el Banco Mundial y Educación

La educación es un acto político y, por lo tanto, se ve atravesada por el pensamiento y la acción de los diversos actores que intervienen: Estado, Gremios, Docentes, Padres, Alumnos.
Es entendible que al planificar la política educativa tengamos que tener en cuenta medios y recursos disponibles, su uso y distribución.
También se puede entender que el Banco Mundial, entidad financiera creada en julio de 1944, con el objetivo de ayudar en la financiación de los procesos de recuperación de los países más afectados por la devastación de la segunda guerra mundial y que hoy en día tiene entre sus objetivos ayudar a superar la pobreza y estimular el crecimiento sostenible en los países más pobres y proporcionar conocimientos y aprendizajes pertinentes y oportunos para promover el desarrollo, realice estudios y proponga soluciones en lo referente a Educación.

Sin embargo, llama mucho la atención que en su informe Profesores Excelentes: Cómo mejorar el Aprendizaje en América Latina y el Caribe se ponga el acento sólo en la calidad de los docentes como factor determinante de la "calidad" de la educación, en desmendro de la situación social y económica de educadores, familias y educandos, la situación edilicia, los recursos áulicos, etc.

Del estudio se extraen seis mensajes generales:

La baja calidad promedio de los profesores de América Latina y el Caribe es la principal limitación que impide el avance educativo en la región.

La calidad de los profesores de la región se ve comprometida por un pobre manejo de los contenidos académicos y por prácticas ineficaces en el aula.

En la actualidad, ningún cuerpo docente de la región (con la posible excepción de Cuba) puede considerarse de alta calidad en comparación con los parámetros mundiales, si bien durante la última década algunos países han logrado mejorar la calidad de los profesores y los resultados de aprendizaje de los estudiantes, especialmente Chile.

Para formar cuerpos docentes de alta calidad, deben seguirse tres pasos fundamentales (reclutar, desarrollar y motivar mejores profesores).

Durante los próximos 10 años, la reducción de la población en edad escolar en aproximadamente la mitad de los países de la región, especialmente del cono sur, podría facilitar en gran medida el proceso de elevar la calidad docente; en la otra mitad de la región, en particular en América Central, la necesidad de contar con más profesores agravará el desafío.

El desafío más serio a la hora de elevar la calidad de los profesores no es fiscal ni técnico, sino político, porque los sindicatos docentes de todos los países de América  Latina son grandes y constituyen un actor políticamente activo; sin embargo, los casos de reformas exitosas continúan aumentando y ofrecen enseñanzas que pueden ayudar a otros países.

Los dos primeros mensajes son claros y contundentes: la culpa de todo la tienen los docentes, que no sólo demuestran una baja calidad sino que tienen un pobre manejo de los contenidos académicos y realiza prácticas ineficaces en el aula.

Me pregunto ¿cuántos de los autores del informe son docentes o trabajan en la docencia? y me contesto al leer los nombres y currículum de quienes integran el Comité Asesor: NINGUNO.

Los mensajes que aparecen en tercer y sexto lugar son evidentemente políticos, el primero instando a "reclutar, desarrollar y motivar mejores profesores" y el último descargando la responsabilidad del retraso en los gremios.

Como "docente en formación" no desconozco la importancia de la capacitación docente. Al contrario, entiendo que es absolutamente necesaria. Pero deslindar TODA la responsabilidad de la situación educativa de un país sobre los hombros de los docentes me parece, cuando menos, irresponsable e hipócrita.