Tuesday, May 7, 2019

Sobre Papafritas baratas, Educación y Hegemonía


Confieso que cuando empecé a leer el artículo de Apple pensé "otra crítica más al sistema, otra vez la misma historia, ¿cuántas veces vamos a hablar de lo mismo?, ¿cuándo vamos a dejar de echarle la culpa a los demás por nuestros errores o fracasos? " Siempre fui muy ingenua o confiada, creo en las personas, en lo que me dicen, no importa qué lugar ocupen, si son amigos,  comerciantes, docentes o  políticos. Por lo tanto,  jamás cuestioné o me cuestioné las políticas económicas, culturales, sociales de los gobiernos de turno. Después de todo, los que nos gobiernan lo hacen en nombre de todo el pueblo argentino, buscando lo mejor para todos nosotros, se supone......
Si un gobierno dice que lo mejor es abrirnos a los mercados extranjeros, porque eso permitirá el ingreso de capitales que alimentarán la rueda de producción y será un incentivo para la economía, entonces creo que eso es lo que hay que hacer.
Si hay que eximir a las empresas extranjeras de impuestos durante un tiempo, para permitir que dicha empresa se afiance, crezca y por lo tanto, quiera seguir invirtiendo en el país, entonces confío en que eso es lo que hay que hacer.
Porque ¿quién soy yo para cuestionar las políticas de un gobierno constituido sobre el voto y la confianza del pueblo que lo votó?; ¿qué conocimientos tengo yo para plantarme frente al gobierno y cuestionar sus medidas, métodos o motivos?
Pero en la medida que el relato avanzaba, otros interrogantes fueron apareciendo, y una vez que analizamos el texto en clase, el panorama que se presentó frente a mis ojos fue uno muy distinto.
Y vuelvo sobre algo que ya planteé en mi post anterior y que sigo sin terminar de aprehender: TODO ES UNA DECISIÓN POLÍTICA y esas decisiones políticas no siempre, o tal vez nunca, están pensadas desde el AMOR y RESPETO hacia el PRÓJIMO, ese OTRO que muchas veces pasa al lado mío y no quiero ver, porque me molesta, me incomoda, me cuestiona, sacude los pilares mismos de mi subjetividad, me obliga a repensar significados.
Y me encuentro con un video  https://www.youtube.com/watch?v=XabaeWIMmoU (entrevista a Mayra Arenas sobre la pobreza) que me sacude y conmueve por su brutal honestidad y me obliga a tener otra mirada. JAMÁS se me hubiera cruzado por la cabeza, por ejemplo, que la basura, para el pobre, no es basura sino la fuente de su sustento, de donde obtiene su comida, su vestido, las zapatillas para sus hijos. NUNCA hubiera pensado que "los pobres se llenan de hijos porque les da FELICIDAD" o "porque es lo ÚNICO que no les pueden sacar".
Uno puede estar de acuerdo o no con estos conceptos, pero no puede quedar indiferente, no se puede permanecer impasible, frente a un mundo de inmensos  contrastes, como tan claramente ilustró el fotógrafo Ugur Gallen: https://culturacolectiva.com/arte/fotos-ugur-gallen-decadencia-estupidez-mundo
Y entonces entendés la bronca, la angustia, la desolación del otro, y se te hace carne, y te duele, y eso es bueno. Porque te corrés del lugar omnipotente del que tiene respuesta para todo, porque eso es lo que aprendió en la escuela. Y entendés por qué el Currículum es una "propuesta histórica, cultural, social y políticamente contextualizada, que constituye una selección arbitraria y transitoria del patrimonio cultural (valores, contenidos, información que los alumnos deben saber, que está relacionado con el perfil de egresado que el país requiere o necesita)"(Perspectiva Pedagógico Didáctica II - 2018 - Prof. Graciela Serignese)
Y ahí te cae la ficha de por qué la escuela es un dispositivo de reproducción cultural, perpetuador de una hegemonía.
Y cuando la desesperanza y la desolación parecen ir ganando la batalla, aparecen compañeros que te invitan a un taller de "Pedagogía Social", para aprender prácticas que no se enseñan en las escuelas y lleven a una inclusión real de nuestras distintas realidades.
Entonces entendés por qué la escuela puede y DEBE transformarse en un dispositivo contrahegemónico, generando espacios, abriendo debates, enseñando a tener otra mirada que nos conecte más con el mundo en que vivimos y con ese OTRO al que temo porque desconozco, porque es distinto, porque no cree en lo mismo que yo, porque es otro.




En la escuela no me hablaron

de la luna y sus fases,
de la tierra y sus ciclos,
no me hablaron de la muerte
como nacimiento,
no me hablaron de la sexualidad
como sagrada,
no me hablaron del cuerpo
como templo emocional.

Me hablaron de adaptarme,
de encajar,
me hablaron de sentarme
siempre en el mismo banco
y ver repetidamente un solo
ángulo de las cosas.

Me calificaron con números,
me hicieron sentir a veces más
pero casi siempre menos que otro.

A veces merecía,
otras veces no.

Me dijeron que era distraído,
rebelde e irrespetuoso,
me dijeron que me calle,
que estudie hasta lo que no me guste
y que saque una hoja
como amenaza.

Me quisieron dar miedo,
me quisieron sumiso,
me quisieron sistémico,
me quisieron sin chistar,
me quisieron obediente,
me quisieron prolijo.

Pero nunca nadie quiso 
que me descubriera.

Nadie me esperó,
nadie me preguntó,
nadie se detuvo a mirarme.

¿Cuando va a existir una escuela 
que nos mire a cada uno detenidamente?

¿Cuando vamos a dejar de querer ser todos iguales?

Somos lobos bautizados perros.

Quiero aullar a la luna
sin que me digan loco,
quiero vivir a mi ritmo
sin programarme metas.

Quiero sentir sin miedo.

Te regalo mi estructura,
te regalo mi productividad.

A mi dejame libre, creativo,
y aunque no te guste,
y aunque te incomode,
dejame también
salvaje.

LA MAGIA


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