29 de Octubre, 2019.-
Hola, Mercedes,
¿Cómo estás?
Espero realmente que estés disfrutando de hacer lo que tanto te gusta, enseñar. Imagino que sí, porque realmente ¡te encanta!
No te voy a decir que te imagino toda canosa, porque ya estoy canosa ahora, pero sí espero que hayas aprendido a bajar un cambio y disfrutar un poco más de la vida.
No tengo idea de en qué contexto estarás enseñando, que habrá sido de nuestro bendito país, quién gobierna, cómo nos llevamos con el FMI o si ya formamos parte de la Gran Patria Latinoamericana..¿Seguimos valuando todo en dólares o nuestra moneda recuperó algo de valor?, ¿¿¿tenemos moneda???
Me toca escribirte en un momento realmente muy delicado para nuestro país, acabamos de votar y elegir nuevo presidente: a partir del 10 de diciembre vuelve al poder un gobierno populista, después de cuatro años de uno neoliberal. Se supone que es para mejor, ya me dirás...
¡Pensar que cuando empecé el profesorado no tenía ni idea de todo esto! Es más, me molestaba soberanamente cuando algún profesor nos decía que la educación era política, que todo era política, nos hablaban de "posicionamiento docente" y yo pensaba "qué tiene que ver esto con enseñar? yo vengo a estudiar para ser profesora de Inglés, ¡¡¡no quiero tener nada que ver con la política!!!" Es que asociaba "política" con "partidismo", no entendía...
Poco a poco fui abriendo la cabeza y empecé a entender que no somos entes aislados, que todo y todos estamos relacionados, que lo que hacemos nos afecta a todos y lo que no hacemos, también.
Que la política está en todos lados y que el futuro del país no se dirime en una elección, lo vamos construyendo día a día, con lo que hacemos...y con lo que no hacemos, también.
Que no tener un posicionamiento político, también es elegir un posicionamiento político.
Que los adultos no siempre tenemos la razón.
Que el hecho de sostener ciertas prácticas durante años no las hace ni verdaderas ni más válidas que otras nuevas.
Que enseñar es mucho más que instruir. Es un Derecho, y como tal debe ser entendido y defendido. Que incluir es mucho más que hablar usando la "e". Que la Educación Sexual Integral también es un derecho, al igual que la Identidad. Que la diversidad de género existe y hay que respetarla y enseñar a respetarla. Que el posicionamiento político no implica partidismo y que la participación y la lucha son absolutamente necesarias.
Yo crecí en una época en que todo se daba por sentado. Tenía una casa, una familia, iba a la escuela, tenía comida en el plato. No me cuestionaba cómo había llegado ahí o si la situación en otras casas era diferente. Mi realidad era esa.
Crecí, me casé, tuve hijos.... y mi realidad seguía siendo esa.
Si tenía trabajo, era porque me esforzaba. Si teníamos comida, era porque mi marido laburaba como un burro. No tenía casa (¡¡¡espero que ahora sí!!!) porque con el esfuerzo no alcanzaba.
No entendía por qué el Estado tenía que subsidiar o sostener a aquellos que no trabajaban, por qué la escuela tenía que alimentar....
No es que no me importara el otro, vos sabés que sí, simplemente no entendía por qué yo tenía que laburar para tener lo poco que tenía, sin pedir ayuda, y al otro había que darle...
No entendía de trayectorias escolares diferentes a las planteadas en la teoría, el fracaso escolar era responsabilidad de la familia, a la que no le importaba, o del alumno, que era un vago.¿Qué era eso de "las conductas transgresoras de los jóvenes en conflicto con la ley penal" que alguna vez leímos para psicología?, ¿Qué tenía de malo la "meritocracia"?, ¿acaso no era darle a cada uno lo que le correspondía según su esfuerzo?
No podía entender que el pibe que viene de un hogar desarmado, con hambre, que sufre violencia, no está en igualdad de condiciones que el que viene de una cama calentita, con la panza llena.
No era idiota, no. Simplemente no lo podía ver.
La etapa del profesorado la atravesé con mis hijos ya grandes, ellos ya tenían otra visión, su contexto era otro. Ellos fueron a las marchas por la legalización del aborto. También a las marchas del orgullo gay. Ellos militaron. Ellos se posicionaron políticamente. Y yo fui aprendiendo.
El profesorado me formó, y esas materias que me enojaban tanto fueron fundamentales en esa formación.
Espero sinceramente que ya no tengas que marchar por "Ni una menos", ni hacer paros para que te paguen por tu labor, que no tengas alumnos con hambre, que no tengas que pensar antes de abrazar a un alumno "por lo que pueda pasar". Que padres y alumnos te respeten como vos seguramente los respetás a ellos, que tu escuela no se caiga a pedazos, que tus alumnos tengan bancos para sentarse y vos tizas (¡qué antigua!) para escribir. Que hayan terminado el edificio del 41 y que de vez en cuando te des una vuelta por ahí.
Que cuando mires atrás, recuerdes esos años con cariño pero que no dejes de mirar para adelante, de pensar un futuro mejor, de luchar por lo que querés y de ayudar a otros a lograrlo también.
Te deseo lo mejor, Mercedes, y que sigas aprendiendo!!!
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